El camino, en su comienzo, está asfaltado de piedra caliza, típica de la zona.
Continuo caminando, con Sierra Alta a mi izquierda y el Puerto de Don Fernando(últimas estribaciones de la Sierra del Endrinal), a mi derecha. Paso por una pocilga, donde una piara de pequeños cerditos comienzan a correr a mi paso. Tras pasar una pronunciada curva a la izquierda, me encuentro con el inicio de la ruta.
Avanzo en ligero descenso, por un sendero bien marcado.El terreno se encuentra resbaladizo por las lluvias caídas recientemente.
Esta bajada me lleva hacia un puente, después del cual, el camino discurre paralelo al arroyo del pajarito, que lo llevo siempre a mi izquierda.
Pasado el puente llego a una puerta de madera, que cruzo, cerrándola al pasar.
Comienzo un subida y pronto me encuentro una calera.
Siempre a mi izquierda, Sierra Alta.
Después de unos metros ascendiendo, el terreno se nivela, hasta llegar al Asomadero, donde puedo descansar en un banco hecho en la roca.
Desde aquí, puedo divisar espléndidas vistas del Pico del Adrión, el Monte HIguerón, el valle del río Tavizna, las ruinas del Castillo de Aznalmara y la Sierra de la Silla.
Sigo adelante, y tras caminar medio kilómetro aproximadamente, y siempre descendiendo, llego a la Era.
Emprendo camino de vuelta, para buscar el comienzo del sendero que me llevará hasta el rancho El Acebuchal, que ahora lo diviso desde lo alto.
Tras dejar atrás el Asomadero del Ojo del Moro y pasar por el portal de madera, que de nuevo cierro al pasar, llego otra vez, a zona asfaltada y unos metros antes de llegar a la señal del comienzo del sendero del Ojo del Moro, me encuentro a la derecha una puerta, formada por un somier, donde comienza el sendero.
Busco el sendero entre la vegetación, para llegar a una zona pedregosa muy resbaladiza.
Desde el camino, que transcurre ahora , a la izquierda del arroyo Pajarito, puedo divisar Los Chozos y el sendero del Ojo del Moro, además de algún buitre sobrevolando Sierra Alta.
Tras un tramo descendiendo, llego hasta una pequeña cueva.
Mas adelante, la montaña, me sorprende con esta curiosa imagen, sin duda obra del sentido del humor del ser humano.
Siempre en bajada, continuo por un sendero bien marcado para llegar a un pequeño valle.
Emprendo camino de vuelta, con cuidado de no perderme en la busqueda del cañón que forman Sierra Alta y El Endrinal, ya que el sendero no está bien marcado. Para no perderme, he dejado algunos hitos de piedra a mi paso durante el camino de ida.
...........................NOS VEMOS EN EL CAMINO................................

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